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Hidratación en invierno: por qué la piel necesita (mucha) hidratación cuando hace frío

WELLNESS JOURNAL

Hidratación en invierno: por qué la piel necesita (mucha) hidratación cuando hace frío

Hidratación en invierno: por qué la piel necesita (mucha) hidratación cuando hace frío

Durante años nos han enseñado que la deshidratación es un problema del calor. Calor, sudor, sol. Pero en invierno también hay deshidratación. Más silenciosa, menos evidente y, paradójicamente, igual o incluso más agresiva para la piel y el organismo.

Si alguna vez te has preguntado “¿por qué mi piel está tan apagada en invierno aunque use buenos productos?”, es porque la respuesta no está solo en tu rutina de skincare. Está en tu estilo de vida, es una solución 360. Y, sobre todo, en cómo estás hidratando tu cuerpo in and out.

Así nace la colaboración de QUINQUE con LIT, para cubrir todas las necesidades de hidratación de nuestro organismo.

El invierno, la pérdida silenciosa de agua

El frío cambia las reglas, aunque no siempre lo notemos. Durante los meses de invierno, especialmente en espacios interiores con calefacción, la humedad ambiental puede llegar a niveles sorprendentemente bajos: entre 20 y 30%, cuando el rango considerado adecuado y saludable para la piel se sitúa entre 40 y 60%.

Este ambiente seco tiene un impacto directo sobre nuestro cuerpo y nuestra piel. En ambientes con humedad por debajo del 30%, la piel incrementa la pérdida transepidérmica de agua (TEWL), un proceso mediante el cual la piel pierde hidratación a través de las capas más externas. El resultado es una deshidratación progresiva, aunque no siempre evidente o inmediata.

A esto se suma otro factor clave: en climas fríos, la sensación de sed suele disminuir hasta un 40%. Bebemos menos agua no porque no la necesitemos, sino porque el cuerpo no envía señales tan claras como en verano. Sin embargo, seguimos perdiendo líquidos a través de los procesos naturales, el aire frío y seco necesita ser humidificado al inhalarse y a través de la piel.

Dato clave: en invierno muchas personas beben menos agua mientras pierden la misma o mayor cantidad de líquidos, lo que aumenta el riesgo de una deshidratación leve crónica.

Cuando la piel nos alarma antes que nuestro cuerpo

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y nuestra primera barrera de protección. Es un reflejo directo de lo que sucede dentro del organismo.

Las capas superficiales de la piel contienen aproximadamente un 30% de agua, y pequeñas variaciones en la hidratación sistémica pueden manifestarse en su apariencia y sensación. Existen estudios observacionales han asociado la deshidratación leve con:

  • Disminución de la elasticidad cutánea
  • Sensación de tirantez
  • Aparición más visible de líneas finas
  • Pérdida de luminosidad y aspecto apagado

Lo interesante es que la piel suele ser uno de los primeros órganos en mostrar signos de deshidratación, incluso antes de que aparezca una sensación clara de sed. Por eso, muchas veces ajustamos la cosmética sin resultados reales: estamos tratando el síntoma, no el origen.

La hidratación tópica puede aliviar, calmar y apoyar la función barrera, pero no reemplaza la hidratación interna, porque la piel depende del equilibrio hídrico general del cuerpo.

Agua no siempre es igual a hidratación 

Aquí es donde aparece uno de los conceptos más malentendidos: beber agua no siempre equivale a hidratarse de forma efectiva.

La hidratación no depende únicamente del volumen de agua ingerida, sino de la capacidad del cuerpo para retenerla a nivel celular. Y para eso, los electrolitos son fundamentales.

  • El sodio permite la correcta absorción y retención de agua. Sin sodio, gran parte del agua ingerida puede eliminarse rápidamente por la orina.

  • El potasio participa en el equilibrio de líquidos intracelulares para asegurar una función celular normal.

  • El magnesio apoya múltiples procesos celulares, incluido el balance hídrico y la función muscular y nerviosa.

Tomar agua sin electrolitos no siempre se traduce en una hidratación efectiva, especialmente en ambientes secos o actividad física.

Dato clave: la hidratación interna es la base invisible del glow. Cuando el cuerpo está correctamente hidratado a nivel sistémico, la piel responde mejor a los activos cosméticos, mantiene su elasticidad natural y recupera su luminosidad de forma más estable. 

Hidratación externa para acompañar, proteger y sellar

La hidratación tópica sigue siendo esencial entendida como complemento, no como única solución. 

La hidratación externa nos ayuda a:

  • Aliviar la sensación inmediata de tirantez

  • Reforzar la barrera cutánea

  • Reducir la pérdida de agua hacia el ambiente

  • Acompañar los procesos naturales de la piel

Hidratación in & out: un enfoque integral

LIT x QUINQUE nace de una idea simple pero poderosa: la piel no puede hacerlo sola.

La hidratación real no es estacional, ni superficial, ni puntual. Es un hábito diario que combina:

  • Hidratación interna efectiva (agua + electrolitos)

  • Hidratación externa consciente (cosmética que acompaña, no reemplaza)

  • Consistencia por encima de soluciones rápidas

El glow se crea y se mantiene desde el interior. Y en invierno, se crea entendiendo que el frío seca el sistema antes de que lo notemos, que la piel es un reflejo y que la hidratación funciona mejor cuando es de adentro hacia afuera. El glow como consecuencia, no como objetivo


BIBLIOGRAFIA

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